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Brecha entre Intención y Comportamiento en el Consumo Ético – Ene. 2024

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El consumo ético se ha convertido en una aspiración predominante entre los consumidores europeos. Sin embargo, existe una brecha notable: estos consumidores no han adoptado plenamente los modelos de consumo ético. Nuestra encuesta europea de diciembre de 2022 se hace eco de conclusiones anteriores, revelando una pronunciada discrepancia entre lo que aspiramos a hacer y lo que practicamos en términos de compra y consumo éticos.

El consumo ético y su paradoja en los diferentes sectores de consumo

Nuestro estudio revela que poco más de la mitad de los consumidores que consideran importante, o muy importante, el consumo ético compran realmente productos éticos con regularidad. Sin embargo, esta contradicción varía según las distintas categorías. Según el tipo de bienes y servicios, los consumidores muestran diversas expectativas y niveles de adhesión a sus principios. Alrededor de dos tercios compran regularmente productos éticos de alimentación y bebidas, y una mayoría desea aún más opciones. En cambio, menos de la mitad opta regularmente por productos financieros éticos, y menos de un tercio pide más alternativas éticas. Las variaciones en los patrones de compra y las expectativas de opciones éticas son evidentes en áreas como la ropa y el calzado, el cuidado personal y del hogar, y el turismo y la movilidad. Cada sector muestra distintos grados de madurez en cuanto a su oferta de productos éticos. Además, los consumidores suelen dar prioridad a determinadas categorías para asegurarse de que sus opciones de consumo se ajustan a sus valores personales.

Explorando las causas de la brecha

La brecha entre la intención y el comportamiento en el consumo ético proviene de dos fuentes principales: la naturaleza humana y las influencias externas. La psicología social ilumina los sesgos humanos que contribuyen a esta brecha. La toma de decisiones impulsiva, el vaivén emocional, la búsqueda de la comodidad y las presiones sociales o culturales son factores significativos. La teoría de la neutralización, propuesta por Sykes y Matza en 1957, explica cómo racionalizamos ocasionalmente las incoherencias éticas por comodidad o placer.

Las barreras externas como los precios altos, la disponibilidad limitada y la información inadecuada también dificultan las elecciones éticas. Nuestra encuesta a los europeos con conciencia ética reveló que el 54% considera que el coste es el principal obstáculo, sobre todo en Francia y el Reino Unido. Alrededor de un tercio, principalmente en Alemania, España e Italia, señalan la disponibilidad limitada y/o la información vaga como retos importantes. Sólo el 4% no ve obstáculos externos al consumo ético.

Reducir la brecha en el consumo ético

Abordar la brecha entre intención y comportamiento en el consumo ético requiere un enfoque colectivo, que vaya más allá de la mera concienciación. Garantizar la disponibilidad y asequibilidad de productos y servicios éticos es crucial para elevar el consumo ético más allá de una búsqueda idealista. Los cambios culturales y las normas sociales también desempeñan un papel crucial. Además, los gobiernos y los organismos reguladores son fundamentales para reducir esta brecha. La promulgación de políticas que fomenten la producción ética y desalienten las prácticas poco éticas puede nivelar el terreno de juego. Estas normativas deben exigir transparencia en el abastecimiento y la producción, dando a los consumidores la información necesaria para tomar decisiones éticas. Los avances tecnológicos son igualmente importantes. Son esenciales herramientas como las aplicaciones de clasificación ética, el blockchain para la claridad de la cadena de suministro y las plataformas que ponen en contacto a los consumidores con los productores éticos.

Por último, cerrar esta brecha exige un esfuerzo unificado de todos los sectores sociales para fomentar un entorno en el que el consumo ético sea una opción práctica cotidiana. El futuro del consumo ético depende de nuestra capacidad colectiva para comprender, adoptar y actuar ante estos complejos retos. La misión de Etikord es, por tanto, informar, conectar y comprometer a consumidores y marcas para fomentar el aprendizaje, la confianza y la colaboración. Trabajamos incansablemente hasta cerrar la brecha entre intenciones y acciones en el consumo ético.

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